El lumpen

Históricamente se ha pensado que el lumpen (capa social más baja, sin conciencia de clase y con tendencias delictuales) surge como respuesta a los problemas económicos y sociales de la población de cualquier país. Muy bien, estoy de acuerdo con eso…
…pero ¿que pasa cuando vivimos en una nación en vías de desarrollo? (vías que parecieran eternas, pero vías al fin y al cabo). Es de esperarse que los niveles de delincuencia y vagancia bajen a un ritmo similar al que bajan las tasas de desocupación. Pero no es así.
Para quienes vivimos en una ciudad relativamente segura esto pareciera ser cierto. Mientras mas crece el bienestar económico de la población, hay menos choreo. Hay menos jóvenes en las esquinas pasando el rato, menos gente buscando mejorar la situación por el camino fácil.
Hoy descubrí que no era tal como pensábamos. Paseando por Puerto Montt me di cuenta que el lumpen sigue ahí, chorea mas y mejor que nunca, busca formas nuevas e insólitas de traspasar recursos de los demás a sus propios bolsillos. Y ya no parece ser un problema de falta de recursos, sino que un asunto de comodidad.
Si para que vamos a andar con cosas, el chileno medio (yo no) es flojo, es cómodo, es oportunista y sacador de vuelta. Entonces el que ayer choreaba por necesidad, hoy lo hace porque su bajo nivel cultural producto de una educación deficiente le hace pensar que esta bien el carterear, el estafar, el timar o el malhaber recursos. Y si a eso le sumamos que es mas fácil chorear que trabajar, el crecimiento de la masa delictiva del país es exponencial.
Hoy incluso lo ven como un trabajo. Se asocian, hacen seguimientos, identifican el potencial de cada objetivo y calculan los riesgos de conseguirlo. Así se puede palpar cuando, por ejemplo, caminas por el terminal de buses de Puerto Montt con un bolso de computador portátil al hombro. Te huelen, te tasan, se pasan el dato, te siguen y buscan la oportunidad. Se puso bravo el asunto este.
Recomendación al cierre: camuflar bolsos con buen potencial lumpístico, abrir bien los ojos, no detenerse mucho a mirar, caminar rápido y a paso seguro. Suerte que me avispe a tiempo, sino en este momento en vez de escribir en el computador portátil mientras voy camino a Concepción estaría con un cuaderno y lápiz y el ánimo por los suelos.



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